Hace poco leí en twitter una convocatoria que hacía la Editorial Universitaria de la San Carlos, donde invitaba a todas aquellas personas pertenecientes a la universidad, a conmemorar su 71 aniversario de fundación por medio de la poesía y el realzamiento del ilustre poeta, dramaturgo y periodista, Manuel José Arce, quien incluso fue trabajador destacado de aquella casa de editora.
Brevemente les voy a mencionar acerca de éste insigne. Nace en 1935 (periodo de Ubico) en la ciudad de Guatemala. Durante el gobierno del General Lucas García -estamos hablando en la década de los ochenta-, se ve obligado a abandonar el país, pues denunciaba tanto la opresión como la injusticia que se vivía durante aquel tiempo. No está demás mencionar que en esa época fueron muertos y desaparecidos muchos líderes estudiantiles como Oliverio Castañeda de León en el 78, así como su sucesor Ciani García; el doctor Fuentes Mohr en el 79, mismo año que asesinan también a Colom Argueta, sin dejar atrás las amenazas que recibían otros estudiantes y catedráticos de la San Carlos.
Los poemas de Arce fueron sobresalientes como: General, A Guatemala, Equis-equis, Yo no quisiera ser de aquí y otros que fueron publicados después de su muerte. Fueron grandes obras que criticaron al gobierno de aquel entonces mientras él se encontraba en el extranjero.
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| Manuel José Arce (1935-1985) |
Como muchos guatemaltecos románticos, Arce no muere de la manera que lo hizo Otto René Castillo por grupos antidemocráticos y apolíticos, o como Obregón, o José María López Valdizón, sino por un cáncer pulmonar, desalmado y depresivo por no pisar de nuevo su tierra natalicia, fenece finalmente el 22 de septiembre en una pequeña ciudad al sur de París, en Albury, Francia.
Como estudiante me tomé la tarea entonces, de realizar un trabajo y presentarlo a la editorial. He escrito algunos poemas, vivido algunas buenas experiencias, declamado un par de veces en público por ciertas vivencias que a uno lo acongojan. Sin embargo, entender aquellas situaciones de autoexilio como lo vivió Arce es incurable y a la vez entendible, sintetizo en una frase lo que éste sentía por su país a través de la poesía: amor desalmado por su tierra.
Aunque mi situación no haya sido la misma, experimenté ultimamente ese sentimiento por escribirle a mi país, vivo y noto que el arte se encuentra en todos lados, desde libros hasta poemas, y Arce no fue la excepción.
Así pues, en memoria de aquellos apasionados guatemaltecos que buscan la verdad, la libertad a través de la belleza, los buenos principios o el buen actuar no importando las intimidaciones o conminaciones, aprovecho humildemente a mostrarles aquel trabajo que presenté a la editorial, y también una reflexión de los ciento noventa y cinco años que hoy se celebran de independencia (de otro poeta pero esta vez cubano, José Martí):
"La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes".
Y aquí el poema:
Mi señera Guatemala
Mece en tu suelo firme
mi cuerpo de tu tierra,
que mis pies al hundirse
palpen la verde sierra.
Luce entre la orbe
mis rasgos acartonados,
vestidos de conde
y elixires afrechados.
Canta con tus maderas
el folclor de tu historia,
que en mi alma fundas
del orgullo a gloria.
Bendita eres arbórea
con tu pródiga primavera,
muchos te tienen memoria
más allá de tu vera.
Desdichados foráneos
que tus alhajas agotan
¡Más condenados los patrios!
pues conceden y explotan
¡Oh vehemente paraje cetrino!
colmado de rocosas crestas,
romántico salvaje destino,
inolvidables tuyas las gestas
...¿Cómo dejar de amarte?
describirte es vestirme en gala,
describirte debe ser un arte
mi señera Guatemala...
Como estudiante me tomé la tarea entonces, de realizar un trabajo y presentarlo a la editorial. He escrito algunos poemas, vivido algunas buenas experiencias, declamado un par de veces en público por ciertas vivencias que a uno lo acongojan. Sin embargo, entender aquellas situaciones de autoexilio como lo vivió Arce es incurable y a la vez entendible, sintetizo en una frase lo que éste sentía por su país a través de la poesía: amor desalmado por su tierra.
Aunque mi situación no haya sido la misma, experimenté ultimamente ese sentimiento por escribirle a mi país, vivo y noto que el arte se encuentra en todos lados, desde libros hasta poemas, y Arce no fue la excepción.
Así pues, en memoria de aquellos apasionados guatemaltecos que buscan la verdad, la libertad a través de la belleza, los buenos principios o el buen actuar no importando las intimidaciones o conminaciones, aprovecho humildemente a mostrarles aquel trabajo que presenté a la editorial, y también una reflexión de los ciento noventa y cinco años que hoy se celebran de independencia (de otro poeta pero esta vez cubano, José Martí):
"La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes".
Y aquí el poema:
Mi señera Guatemala
Mece en tu suelo firme
mi cuerpo de tu tierra,
que mis pies al hundirse
palpen la verde sierra.
Luce entre la orbe
mis rasgos acartonados,
vestidos de conde
y elixires afrechados.
Canta con tus maderas
el folclor de tu historia,
que en mi alma fundas
del orgullo a gloria.
Bendita eres arbórea
con tu pródiga primavera,
muchos te tienen memoria
más allá de tu vera.
Desdichados foráneos
que tus alhajas agotan
¡Más condenados los patrios!
pues conceden y explotan
¡Oh vehemente paraje cetrino!
colmado de rocosas crestas,
romántico salvaje destino,
inolvidables tuyas las gestas
...¿Cómo dejar de amarte?
describirte es vestirme en gala,
describirte debe ser un arte
mi señera Guatemala...
